Los aspectos visuales enganchan a los clientes.

Publicado en oct 27, 2015 2-52 pm.

Está probado que lo que nos entra por los ojos, por norma, lo compramos. Para que esto ocurra debemos disponer de un planteamiento y exposición de los productos que sea agradable y, sobre todo, visible. Normalmente de un 80 % al 90 % de la información que recibimos y procesa nuestro cerebro es por la vista. Debemos facilitar al cliente una visión clara y lógica sobre el producto para que su cerebro procese más rápidamente esta información que recibe por los ojos, ya que es el estimulo al que mejor se reacciona.

Disponemos de sistemas y técnicas que nos ayudan a posicionar y transformar nuestros puntos de venta, no solo en una correlación de productos en una estantería, sino a que nos estimulen visualmente para comprar. La técnica más usada es la de Marketing Visual, una de las mejores herramientas para poder desarrollar la influencia en las decisiones o interés por un producto por parte de nuestro cliente.

Es importante saber que las imágenes y el color de los productos se retienen mucho más en nuestra mente que un texto o un sonido y estas diferencias en la percepción debemos utilizarlas en la tienda. En la actualidad, muchos de los fabricantes de productos de bricolaje y ferretería están evolucionando en su empaquetado y presentación, dando la importancia que tiene al producto, pero acompañándolo de una presentación original y distinta a las utilizadas hasta la fecha.

El color

Se trabaja el color por concepto de productos, por sus aplicaciones, etc. Esto facilita al comprador una selección del producto más fácil y entendible. Un caso muy claro es el de un fabricante de pegamentos que diferencia por colores sus aplicaciones. Esto sirve para sensibilizar al cliente sobre lo que compra y ayudarle a comprar mejor.

La unificación del color por grupos o bloque de nuestros lineales nos da un valor añadido de comprensión y facilidad. Todos nosotros somos consumidores y cuando vamos a comprar con el tiempo justo y estamos enfrente de un lineal, todo nos parece igual. En primer lugar, gastamos tiempo que no tenemos, compramos por una serie de valores que nos ayudan a decidir que no son los correctos, el precio o el fabricante más conocido. Todo ello hace que, si nuestro cliente se ha confundido en la elección del producto, la culpa no se la echa al fabricante, sino al punto de venta "al tenerlo todo revuelto".

Cuando no disponemos de medios para hacer grandes cambios, debemos utilizar nuestra propia lógica de consumidores y separar lo que nos gusta de lo que no nos gusta y aplicarlo en nuestro establecimiento. Esto tan fácil es lo que no hacemos. Mantenemos unos revueltos de color y de proveedores en nuestros lineales que no ayudan en nada a nuestros clientes a seleccionar correctamente sus necesidades. No podemos olvidar en ningún momento que nuestro cerebro procesa aproximadamente unas 65.000 veces más rápido una imagen o color que un texto. Me gusta-lo quiero-lo necesito

Tampoco podemos olvidar que cada vez lamentablemente se dispone de menos personal para poder atender y prescribir adecuadamente y, aun así, se sigue manteniendo una estructura en el punto de venta, de autoservicio, que en muchos casos no es la más adecuada. Esto genera rechazo por parte del cliente, ya que a su cerebro le cuesta asimilar la información difusa que le trasmiten sus ojos.

Debemos utilizar la técnica de "me gusta-lo quiero-lo necesito", sumado a la habitual de "lo necesito-lo compro". La gran diferencia entre las dos está en que la primera puede vender a cualquier cliente que entre en la tienda al crearle la necesidad por su visibilidad, y el cliente habitual solo compra por la necesidad. Todos estos detalles nos hacen ser diferentes y, si disponemos de una buena presentación visual en el punto de venta, esto ayudará a hacer que nuestros productos o servicios sean necesarios para nuestros potenciales clientes.

Hemos hablado del color, pero también tiene que ver mucho, en el aspecto de generar deseo de compra de un artículo, la luz, el nivel de exposición dentro del lineal, las zonas de paso, la ambientación, etc. Todo cuenta y suma para poder hacer que el cliente en su acto de compra perciba sensaciones que le motiven a comprar no solo lo que necesita, sino también lo que ha visto, así como provocar la próxima visita a nuestro establecimiento y no al de nuestra competencia.

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